(5 votos)

Duración: 90 min

País: Austria

Género: Evento: Documental

Estreno: 13/06/2019

Directores: Michele Mally

Guionistas: Arianna Marelli

Sinopsis: A medida que el ruido de los cañones de la Primera Guerra Mundial se extinguía, en el corazón de la Europa central, en Viena, la edad dorada estaba llegando a su fin. El Imperio Austro-Húngaro comenzaba a desintegrarse. En la noche del 31 de octubre, Egon Schiele murió en casa, en su propia cama, convirtiéndose en uno de los 20 millones de muertos atribuidos a la gripe española. Él, murió mirando a la enfermedad invisible a la cara, del único modo que él podía: pintando. Tenía 28 años. Pocos meses antes, la sala principal del edificio de la Secesión había acogido con beneplácito sus obras: 19 óleos y 29 dibujos. Esta fue su primera exposición exitosa, una celebración de una nueva idea pictórica que retrataba las ansiedades y los deseos humanos.

Unos meses antes, su profesor y amigo Gustav Klimt había muerto. Desde el cambio de siglo, había cambiado fundamentalmente la forma en la que la gente sentía el arte y se fundó un nuevo Grupo: La Secesión. Hoy en día, las obras maestras de Klimt atraen a visitantes de todo el mundo a Viena o a la nueva galería de Nueva York, o se convierten en estrellas en películas como “La dama de oro”. Pero también son íconos del pop que acompañan nuestra vida cotidiana en carteles, tarjetas y calendarios. Ahora, 100 años más tarde, las obras de arte de estos visionarios – entre el modernismo y el expresionismo – vuelven a ocupar el centro del escenario en la capital austriaca, junto con las del diseñador y pintor Koloman Moser y el arquitecto Otto Wagner, que ambos murieron en Viena en el mismo año, 1918.

Selecciona tu cine

Duración: 90 min

Género: Evento: Documental

Estreno: 13/06/2019

Directores: Michele Mally

Sinopsis: A medida que el ruido de los cañones de la Primera Guerra Mundial se extinguía, en el corazón de la Europa central, en Viena, la edad dorada estaba llegando a su fin. El Imperio Austro-Húngaro comenzaba a desintegrarse. En la noche del 31 de octubre, Egon Schiele murió en casa, en su propia cama, convirtiéndose en uno de los 20 millones de muertos atribuidos a la gripe española. Él, murió mirando a la enfermedad invisible a la cara, del único modo que él podía: pintando. Tenía 28 años. Pocos meses antes, la sala principal del edificio de la Secesión había acogido con beneplácito sus obras: 19 óleos y 29 dibujos. Esta fue su primera exposición exitosa, una celebración de una nueva idea pictórica que retrataba las ansiedades y los deseos humanos.

Unos meses antes, su profesor y amigo Gustav Klimt había muerto. Desde el cambio de siglo, había cambiado fundamentalmente la forma en la que la gente sentía el arte y se fundó un nuevo Grupo: La Secesión. Hoy en día, las obras maestras de Klimt atraen a visitantes de todo el mundo a Viena o a la nueva galería de Nueva York, o se convierten en estrellas en películas como “La dama de oro”. Pero también son íconos del pop que acompañan nuestra vida cotidiana en carteles, tarjetas y calendarios. Ahora, 100 años más tarde, las obras de arte de estos visionarios – entre el modernismo y el expresionismo – vuelven a ocupar el centro del escenario en la capital austriaca, junto con las del diseñador y pintor Koloman Moser y el arquitecto Otto Wagner, que ambos murieron en Viena en el mismo año, 1918.